café molido de origen turco cocinado lentamente sobre un cazo de cobre sobre arena volcánica caliente
Láminas de masa filo rellenas de pistachos triturados y bañadas en almibarales
Café tradicional mexicano infusionado en una olla de barro con canela en rama, clavo de olor y piloncillo
Un bizcocho esponjoso bañado por una mezcla perfecta de tres tipos de leche (evaporada, condensada y crema), cubierto con un toque de cajeta
Café espresso de tueste natural servido en un tazón grande junto con una jarra de leche caliente para combinar al gusto. Ideal para mojar repostería.
Un delicado cilindro de masa choux horneado a la perfección, relleno de una crema pastelera de caramelo con un toque sutil de sal de Guérande
Cà Phê Trứng
Nacido en la década de 1940 en Hanói debido a la escasez de leche fresca, este café es una obra de arte del ingenio vietnamita. Su secreto está en la textura: una base de café robusta, denso y oscuro, coronada por una crema suave, aireada y dulce hecha a base de yema de huevo batida con leche condensada. Lejos de saber a huevo, el resultado es un contraste perfecto entre el amargor del café y la dulzura aterciopelada de la crema, ganándose el apodo mundial de “tiramisú líquido”. Tradicionalmente se sirve en una taza sumergida en un cuenco con agua caliente para mantener su temperatura mientras disfrutas de cada cucharada.
Chè Chuối
Postre tradicional de la cocina vietnamita cuyo nombre se traduce literalmente como “sopa dulce de plátano”. Históricamente, pertenece a la categoría de los chè, una amplia variedad de postres calientes o fríos que ganaron popularidad en Vietnam debido a la abundancia local de ingredientes tropicales y a la influencia de las técnicas de confitería chinas. Una de sus mayores curiosidades es que no se elabora con el plátano común que conocemos en Occidente, sino con el chuối sứ (un plátano pequeño, denso y ligeramente ácido de la región), el cual se cocina en una base de leche de coco cremosa con perlas de tapioca y se sirve coronado con cacahuetes tostados, logrando un equilibrio perfecto de texturas y un contraste entre lo dulce, lo salado y lo crujiente que fascina a los locales.
El Chè Chuối es un postre tradicional de la cocina vietnamita cuyo nombre se traduce literalmente como “sopa dulce de plátano”. Históricamente, pertenece a la categoría de los chè, una amplia variedad de postres calientes o fríos que ganaron popularidad en Vietnam debido a la abundancia local de ingredientes tropicales y a la influencia de las técnicas de confitería chinas. Una de sus mayores curiosidades es que no se elabora con el plátano común que conocemos en Occidente, sino con el chuối sứ (un plátano pequeño, denso y ligeramente ácido de la región), el cual se cocina en una base de leche de coco cremosa con perlas de tapioca y se sirve coronado con cacahuetes tostados, logrando un equilibrio perfecto de texturas y un contraste entre lo dulce, lo salado y lo crujiente que fascina a los locales.
Cannolo Siciliano
Dulce más famoso de Sicilia, Italia, y tiene una historia fascinante que se originó en la región de Caltanissetta durante la dominación árabe de la isla (entre los siglos IX y XI). Según la leyenda, nació en los harenes de un castillo donde las mujeres locales combinaron técnicas árabes y romanas para crear este postre, que más tarde fue perfeccionado por monjas de clausura para celebrarlo durante el Carnaval como un símbolo de fertilidad. Una de sus grandes curiosidades radica en su estricta regla de frescura: la masa tubular frita y crujiente (aromatizada tradicionalmente con vino Marsala) solo debe rellenarse con la crema de queso ricota de oveja justo antes de consumirse, ya que si se deja reposar demasiado tiempo, la humedad del queso ablanda la masa y arruina ese contraste de texturas tan característico que suele coronarse con pistachos, fruta escarchada o chips de chocolate.
Café filtrado en V60
Uno de los sistemas de goteo manual más populares del mundo, creado en 2004 por la empresa japonesa Hario (famosa originalmente por fabricar vidrio de alta resistencia química). Su nombre proviene del diseño del cono, que tiene una forma en V con un ángulo exacto de 60 grados. La gran curiosidad de este método radica en su ingeniería: el interior del cono cuenta con estrías en espiral que permiten que el aire escape, maximizando la expansión del café, mientras que su gran agujero único en el fondo otorga al barista un control total sobre el tiempo de extracción según la velocidad con la que vierte el agua. Históricamente, revolucionó la cultura del café de especialidad de la “Tercera Ola” porque su filtro de papel cónico retiene los aceites y sedimentos pesados, dando como resultado una taza increíblemente limpia, ligera y con una claridad de sabor que resalta al máximo las notas florales y frutales de los granos de alta calidad.
El Merengón de Guanábana es uno de los postres más tradicionales y queridos de la gastronomía colombiana, cuyo origen histórico está ligado a la evolución del merengue europeo (traído durante la época colonial) y su posterior fusión con las frutas tropicales de la región andina. Aunque se consume en todo el país, se convirtió en el protagonista indiscutible de los paradores de carretera en las afueras de Bogotá y el Valle del Cauca durante la segunda mitad del siglo XX, transformándose en un plan dominical clásico para las familias. Una de sus mayores curiosidades es el contraste extremo de texturas y sabores: la base es un merengue horneado que es crujiente por fuera y masticable por dentro, el cual se equilibra con crema de leche batida (sin azúcar) para contrarrestar el dulzor, y se corona con guanábana fresca, una fruta nativa cuya acidez y textura fibrosa cortan la densidad del postre, convirtiéndolo en una auténtica joya de la repostería criolla.